ÚLTIMO CAPÍTULO de ‘Loföten Chronicles con Javier Alonso Torre, la crónica que, en esta ocasión, nos ha hecho Javier de su viaje con sus compañeros por estas maravillosas islas del Ártico.

Días 6,7 y 8 : ‘Loföten Chronicles’ con Javier Alonso Torre

Con las pilas cargadas tras una noche nublada y con horas de sueño recuperadas nos enfrentábamos al nuevo día con mucha energía.

Pero el día no quiso ponernos las cosas fáciles. Las temperaturas habían subido como unos 10 grados desde el día anterior y no paró de llover en ningún momento. El paisaje se transformó del todo y no se parecía a nada de lo que habíamos disfrutado hasta entonces. Aun así no desfallecimos e hicimos lo que pudimos. Nuestro primer destino fue la Iglesia de Gimsoy. La verdad es que el ambiente de cielo encapotado no le sentaba nada mal.

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El resto del día fuimos recorriendo diferentes localizaciones en la zona de Svolvaer, pero no había tregua y la falta de hielo y nieve tampoco ayudaba. Así que decidimos darnos un pequeño homenaje y probar la gastronomía local.

Bueno… no todos, alguno se tiró a algo más internacional.

Otra de las ventajas de tener el cielo nublado es que una vez de noche puedes ponerte a procesar fotos y comentar entre los asistentes la diferentes maneras de cada uno de afrontar una imagen. Y si en el grupo hay un andaluz pues ya ni te cuento, jeje
El siguiente día se nos presentaba menos adverso climatológicamente que el anterior, aunque las temperaturas seguían por encima de lo deseado y eso lo condicionaba todo. Nada de primeros planos helados y esas formas sugerentes que forma el hielo. O si. Hay un dicho que dice que si te dan limones toca hacer limonada, y eso hicimos.

Lugares que antes estaban totalmente helados ahora eran surcados por torrenteras de agua, y buscando un poco fuera de pista pudimos descubrir algún hielo que nos dio mucho juego.

Algo pudimos hacer ya que la lluvia ya no era tan intensa. Aunque no el viento. En la costa casi no se podía plantar el trípode y en alguno de los lagos más resguardados la cosa no era mucho mejor…
Y así seguimos…  algún macro y alguna estampa diferente de lo habitual que se ve de estas tierras

Se acercaba el final y nos quedaba el último cartucho. Para ello volvimos a la playa de Skagsanden, y es que esta playa tiene tantas posibilidades que uno podría visitarla todos los días. Además de paisaje los detalles que se forman en la arena muestran un lienzo  nuevo y único con cada marea.

Para terminar decidimos acabar en la misma localización en la que empezamos, en Vareid

Espero no haberos aburrido con nuestras vivencias. Como veis las cosas no siempre se presentan como a uno le gustaría. Cuando hacía sol queríamos nubes y cuando había nubes suspirábamos por el sol. Pero creo que al final conseguimos ver una infinidad de escenarios distintos y variados. Las dificultades y las vivencias han hecho que a cada foto le tengamos un cariño extra y.. sin duda, Lofoten nos ha robado un poco el corazón. VOLVEREMOS.

– JAVIER ALONSO TORRE –