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Continuamos en esta segunda parte de nuestra Guía de Fotografía de Conciertos en la que os quiero contar mis experiencias en este campo en el que llevo bastantes años. Un tipo de fotografía que disfruto especialmente.

Señores, disparamos, a ser posible, en manual.

A ser posible, digo. Sí, olvidamos las prioridades a la apertura o la velocidad. ¿Por qué? Porque la idea es que con el modo manual seamos nosotros los que controlemos la situación y no la situación a nosotros – hay que entender que en ciertas ocasiones esto no será posible – de todas formas sentíos libres de usar el modo que creáis os convega más en cada momento. Yo solamente pretendo contaros mi experiencia. Tened en cuenta que normalmente en un concierto tendremos más tiempo de reacción o incluso poder anticiparnos que en el caso de una boda, por ejemplo.

En estos espectáculos las luces cambian tan rápidamente que, sí, una prioridad a la velocidad nos “asegurará” un perfecto congelamiento del sujeto. Pero, ¿queremos que en un momento de subida de intensidad de luz el diafragma termine cerrándose más de lo deseado echando al traste el desenfoque que teníamos en mente con un 2.8? Por otro lado, ¿estamos seguros de que siempre querremos congelar al sujeto? Más adelante veremos que no.

Por otro lado si escogemos prioridad a la apertura podemos conseguir el efecto contrario, velocidades de obturación demasiado bajas con sujetos movidos. Sí, nuestro caro objetivo con luminosidad constante de 2.8 nos da un plus, pero el señor de las luces no entiende de diafragmas ni velocidades de obturación y descubriréis que habrá momentos en que, simplemente, tendréis que esperar sin disparar hasta que las condiciones sean aceptables. No olvidéis que tendremos no más de 10 minutos y no podemos ni debemos confiar en que la cámara haga la mitad del trabajo a la hora del disparo (elegir apertura o velocidad).

Fotografía de conciertos: El ruido es admisible, las trepidaciones NO.

Hoy día nos empeñamos a hacer zoom al 100% a cada foto que hacemos para ver el rendimiento de nuestros sensores, nitidez y ruido nos obsesionan a unos niveles casi enfermizos, y solemos huir despavoridos de éste último elemento.

Pero no, el ruido (aceptable) no es un problema. Deberéis asumirlo en muchas ocasiones, pudiendo disimularlo y eliminarlo en el revelado sin demasiados problemas (dentro de unos límites). No olvidéis el destino final de vuestra fotografía, que quizás termine en una red social, foro, o simplemente Facebook, pero aún en el caso de que su destino sea una revista o impresión fotográfica, nadie se acercará con una lupa para echaros en cara el ruido que pueda tener.

Pero no, el ruido (aceptable) no es un problema

Lo que no es admisible, bajo ningún concepto, es una foto trepidada. Foto trepidada = Foto fallida, no hay más, de modo que, señores, hay que ser conscientes de las limitaciones de nuestro sensor, saber a partir de qué punto no subir el ISO, pero utilizar toda su capacidad siempre que la situación lo requiera, sin miedo. En este sentido recordad que las condiciones cambiarán, y que no solo debemos preocuparnos de velocidad, diafragma, encuadre y composición, sino también del ISO, bajándolo cuando haya que bajarlo y subiéndolo en caso contrario. Sí, es posible dejarlo al máximo utilizable, pero, ¿Es necesario pudiendo estar unos puntos por debajo?

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Siempre hay que ir en busca de nuestra foto

Ya tenemos claro cuales han de ser los parámetros de nuestra cámara para comenzar a realizar fotografías, ahora llega la parte verdaderamente complicada, conseguir la instantánea que buscamos. Aquí entra en juego la creatividad de cada uno, aunque os daré algunas directrices fruto de mi experiencia

Fotografía de conciertos: Velocidad de obturación

Os lo adelantaba antes, no siempre nuestro objetivo será congelar al sujeto. ¿Por qué? Porque una velocidad de obturación lenta dará plasticidad y vida a según qué tomas. En estos ejemplos queda patente que la txalaparta de Oreka TX y los dedos de Paxariño toman vida gracias a una exposición lenta. Sobra decir que según el momento este tipo de fotografías puede ser complicado. No hay fórmulas mágicas y seguimos manteniendo la máxima de que fotografía trepidada=fotografía fallida. En los siguientes ejemplos los músicos principales están lo suficientemente congelados como para que la toma sea válida.

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Fotografía de conciertos: Enfoque selectivo

Los amantes del paisaje parten, muchas veces, de una distancia hiperfocal que les permite tener todo correctamente enfocado, en situaciones como los conciertos, generalmente, huiremos de ese concepto, llevándolo al extremo opuesto. No solo centrando el foco en nuestro artista, sino dándole la vuelta a este concepto para dejar al músico en un segundo plano centrando nuestra atención en el instrumento. Es en estos momentos cuando focales largas acompañadas de diafragmas abiertos nos sirven de gran ayuda.

Javier Paxariño
Javier Paxariño

Fotografía de conciertos: Aprovechando todo el escenario

No todo son primeros planos del artista, y es que aunque generalmente los escenarios son desordenados y llenos de artilugios “molestos”, también nos proporcionan elementos interesantes para componer una buena fotografía.

Foto trepidada = Foto fallida

En este ejemplo aprovechamos la pantalla gigante que proyecta a uno de los hermanos Muñoz mientras que su compañero está en primer plano.

Estopa en concierto

Aquí Carmen París gesticula bajo el logotipo del Festival Frigiliana 3 Culturas que se proyecta en una pared de un edificio cercano. En este caso aprovechamos un elemento externo para contextualizar al artista dentro del evento.

Carmen París
Carmen París

Lo más importante, el momento.

He dejado esta parte para el final, aunque en realidad es la más importante. Fotografiar a un artista en un concierto no es llegar, disparar y guardar el equipo para irnos a casas felices por tener en nuestro archivo a tal o cual cantante. Tenemos que tener completamente automatizado todo el proceso técnico que se ha explicado más arriba para seguir el concierto a través del visor de la cámara, literalmente seguir el concierto.

Cuando me planteaba este artículo y buscaba algunas fotografías de ejemplo pasé por alto algo implícito en todas ellas, y es que instrumento y artista son un único elemento

La experiencia nos hará darnos cuenta de que cada músico o cantante tiene su forma de afrontar el escenario, la mayoría da énfasis a los estribillos de una forma particular, saltan, gesticulan y actúan siguiendo la música, y nosotros debemos seguir la música con ellos, incluso canturreando por lo bajini. No es baladí porque, aunque no se haya dicho, es evidente que el modo ráfaga está de adorno en este tipo de fotografías. Conocer la música del artista que vamos a fotografiar nos ayudará a seguirla y estar al quite para esos puntos de inflexión, énfasis, estribillos o momentos más susceptibles de generar gestos y sentimientos en el artista. Si no la conocemos debemos tener suficientemente automatizado todo el aspecto técnico para que éste no nos distraiga y nuestra atención principal se centre en captar el momento mientras vamos aprendiendo las manías y gestos del artista sobre la marcha.

Ara Malikian en concierto
Ara Malikian en concierto

Desde mi punto de vista esa es la esencia en este tipo de fotografías, el instante, el momento. Evidentemente éste deberá estar adornado con otros elementos como la correcta exposición, encuadre, composición, enfoque, etc, pero éstos serán inútiles si el artista tiene un gesto anodino o corriente. De modo que nuestro objetivo será siempre la búsqueda de un momento, un instante especial, único, irrepetible. No es fácil, pero esa es la gracia.

Cuando me planteaba este artículo y buscaba algunas fotografías de ejemplo pasé por alto algo implícito en todas ellas, y es que instrumento y artista son un único elemento. Un cantante no es nada sin su micrófono, ni un guitarrista sin la guitarra, etc. Charlando con un compañero sobre este tema me recordaba este detalle, que no por obvio hay que dejar de explicar. ¿Os imagináis esta fotografía del hermano secreto de Brian May sin la guitarra? No lo olvidéis, artista e instrumento son un todo. (Gracias Rafa Espada por el matiz)

guitarra

Si habéis llegado hasta aquí ya tenéis una serie de directrices basadas en mi experiencia para no ir a ciegas a un evento de este tipo. No obstante, la fotografía, como cualquier arte, pese  tener ciertas reglas escritas, está sujeta a la creatividad del autor. Lo que aquí os escribo no es, ni mucho menos, dogma de fe, aunque os aseguro de que si tenéis en cuenta los consejos que os doy os resultará más fácil conseguir esa imagen especial.

Como consejo final quiero hacer énfasis en que debéis tener completamente automatizada la parte técnica de la fotografía, medición, enfoque, velocidad, diafragma, ISO, focal, para poder dedicar vuestra atención a lo verdaderamente importante, el instante.

Espero que os haya gustado esta segunda parte con la que finalizamos esta aportación en cuanto a Fotografía de Conciertos y os espero, aquí, en La Mirada de los Fotógrafos, donde espero poder contaros de vez en cuando mis experiencias y aventuras fotográficas.
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